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Segons un estudi del CSIC la Posidònia continua en regressió

Segons un estudi del CSIC la Posidònia continua en regressió

La planta mes important del nostre litoral, la Posidònia,  segueix retrocedint, males noticies per a nosaltres els pescadors, la major part dels nostres peixos que pesquem es reprodueixen, neixen, creixen i s’alimenten a les praderies de posidònia. La reducció avança a un ritme brutal d’un 7% anyal.

Les causes son diverses:

  • 67% impacte de l’activitat humana,
  • 30% eutrofització de l’aigua, (l’excés de nutrients en l’aigua fruit dels abocaments) que ofega amb algues el creixement de la posidònia que recordem es una planta no una alga.
  • 3% a causes múltiples.

Els socis de la nostra associació hem de ser exemple de comportament i mai llençar l’ancora sobre praderies de posidònia. Cal que ens avancem a les mesures que de moment no prenen les administracions.
Cal recordar que la direcció General de Pesca segueix autoritzant l’arrossegament amb el rastrell de cadenes en fons a partir de 12 metres.
Així com demanar a l’administració que es prenguin mesures definitives per evitar el deteriorament i procurar les mesures per invertir el procés.

La ‘Posidonia oceanica’ lleva medio siglo retrocediendo en el Mediterráneo, según el CSIC

  • Se estima hasta un 38% de reducción de extensión desde los años 60
  • Es un estudio del CSIC publicado en la revista Biological Conservation
  • Los investigadores instan a tomar medidas de gestión y conservación de la Posidonia

La Posidonia oceanica, una hierba submarina endémica del Mediterráneo, lleva retrocediendo en cuanto a extensión desde la segunda mitad del siglo XX -que es desde cuando existen registros-, según una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
El estudio, publicado en la revista Biological Conservation, pone de manifiesto que la extensión de la Posidonia podría haberse reducido entre un 13% y un 38% desde los años 60 y que las áreas restantes habrían reducido su densidad en un 50% en los últimos 20 años, según ha informado el CSIC en una nota.
“La Posidonia oceanica, angiosperma marina endémica del Mediterráneo, forma el ecosistema costero dominante en este mar, y proporciona importantes servicios ecosistémicos: las praderas son sumideros de carbono, estabilizan el sedimento, evitan la erosión costera e incrementan la biodiversidad y recursos vivos”, señala la investigadora del CSIC Núria Marbà, del Institut Mediterrani d’Estudis Avançats.

Una planta vulnerable

Marbà añade que las praderas de Posidonia oceanica son “ecosistemas milenarios, crecen muy lentamente y son muy vulnerables al deterioro costero.
En este sentido, indica que “el rápido desarrollo en la zona costera mediterránea a partir de la segunda mitad del siglo XX puede haber provocado una pérdida importante de este ecosistema clave en el Mediterráneo”. “Debido a la disminución de las praderas, la cantidad de CO2 que este ecosistema captura actualmente probablemente es entre el 62% y el 87% del que secuestraba antes de 1960”, indica Marbà. Globalmente, el Mediterráneo ha perdido densidad de Posidonia oceanica a una tasa de casi un 7% al año.

Reducción del ‘servicio’ de la Posidonia

Los beneficios que prestan las praderas de Posidonia al ecosistema también se habrían reducido. “Estos servicios ecosistémicos, como, por ejemplo, el aumento de la calidad del agua, la protección costera, la adaptación a la subida del nivel del mar, la reducción de la acidificación del océano, también se habrían reducido un 50% durante los últimos 20 años”, añade Marbà. Las causas de esta regresión de las praderas de posidonia son diversas. “El 67% del declive de praderas se ha atribuido a impactos causados por el ser humano; el 30% se debe a eutrofización (aumento excesivo de algas) costera; y el 39%, a presiones múltiples”, señala la científica. La investigadora manifiesta que este trabajo ha evaluado el estado (estable, en expansión o en regresión) generalizado de las praderas de Posidonia oceanica en el Mediterráneo desde que existen medidas (1842) de extensión, cobertura y densidad de biomasa.
Así, han obtenido datos de 519 praderas, el 97% de ellas en la costa europea del Mediterráneo occidental. Los autores del estudio instan en sus conclusiones a “implementar medidas de gestión y conservación para mitigar el deterioro costero combinando acciones locales y globales”.

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