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Comunicat de l’ACPR

Comunicat de l’ACPR

La “Associació Catalana per a una pesca Responsable” quiere dar su opinión respecto de las conclusiones a las que ha llegado el “Foro científico para la Pesca Española en el Mediterráneo”, en base a un estudio de la pesca recreativa en el Mediterráneo.

Primero, lamentar que se trate aisladamente la pesca recreativa sin tener en cuenta el estado general de la pesca en el mar y la relación con el ecosistema general, con los problemas añadidos por la emergencia climática.

Sobradamente conocidos son los estudios que califican el Mediterráneo como uno de los mares más sobrepesca del mundo, en nuestra costa en especial se está llegando a una alarmante reducción de los llamados pequeños pelágicos, es decir Sardina, Anchoa, Jurel, etc. que requerirían como mínimo una parada biológica como la que ya se tomó en aguas del Cantábrico y ahora se va a iniciar al Atlántico de Galicia , Portugal y Estrecho de Gibraltar. Incomprensiblemente se han olvidado del Mediterráneo.

El nombrar esta situación con los pequeños pelágicos viene a la razón que son la comida de la mayoría de los peces en el Mar, en sus distintos estadios visitan la costa, medias aguas y las profundidades; la ausencia de esta comida reduce mucho las puestas de los peces y entramos en una espiral de difícil solución.

Una vez puestos en contexto reflexionamos sobre lo que este estudio analiza o describe.

Tendenciosamente y buscando una repercusión mediática este estudio y en los titulares, atribuye a la pesca recreativa unas capturas que pueden representar entre el 10% y 50 % de la pesca artesanal; deben conocer las personas profanas que la pesca artesanal es responsable de solo de un 15% a un 17% del total de capturas de la costa catalana, que es de donde disponemos datos, el resto son capturas de arrastre y de cerco. Estas cifras nos remiten a nuestros propios estudios que sitúan las capturas de la pesca recreativa entre un 2% y un 3% del total “declarado” por la pesca profesional en su conjunto.

Como un ejemplo de la situación actual en la “gestión” pesquera tenemos casos tan hirientes como lo sucedido hace cuatro años en el puerto de Blanes, donde una sola embarcación de cerco capturó en una noche la misma cantidad de Doradas que las que captura toda la pesca Artesanal de Blanes en un año, con el añadido de que esta especie estaba en fase reproductiva por lo tanto con un efecto especialmente pernicioso para el futuro de esta especie, claramente es una gestión defectuosa.

En este estudio el redactor destaca que la pesca recreativa se ceba especialmente en las zonas protegidas, otra confusión que aparece en el mismo ya que las dos zonas donde el estudio ha recolectado los  datos -que son Tabarca y Cap de Creus- tienen un régimen de protección especifico según el cual, en el caso de Tabarca, la pesca recreativa tiene prohibido ejercer su actividad por completo y en cambio la pesca profesional puede desarrollar la actividad pesca con unas limitaciones que no parecen muy adecuadas para una reserva marina. En el caso del Cap de Creus existe una pequeña zona integral, donde no puede pescar nadie, una zona donde solo puede pescar la pesca artesanal y una zona limítrofe donde está permitida la pesca profesional y recreativa. A la vista de los dos casos, se puede deducir que puede que los datos de este estudio tengan algún vicio o puedan contener algún error de bulto.

También el autor del estudio se refiere a que la pesca recreativa captura especies vulnerables, parece que desconoce que la Unión Europea, califica de vulnerables o cerca de vulnerables el 80% de las especies del mediterráneo.

Respecto de los cebos exóticos y el plomo en las artes de pesca recreativa, el autor se refiere no sin razón del riesgo de que un gusano de un origen distinto al Mediterráneo pueda incorporarse a la lista de especies exóticas que ya nos invaden, aquí sí que nos tienen a su lado ya que hay cebos naturales de la zona que permiten ejercer la actividad de pesca sin tropiezos, por lo que si se quiere prohibir la entrada de especies que puedan suponer un riesgo para el ecosistema apoyaremos esta opción.

Respecto de los plomos que se usan en pesca recreativa están evolucionando para que evitar este riesgo de varias maneras, la primera es que muchos ya disponen de una capa aislante exterior y también otros materiales como el tungsteno que en este sentido es inocuo, cabe decir que es una mejora que está en fase de introducción ya que son más caros que los antiguos plomos. Esta evolución es un capitulo que aún no ha abordado la pesca profesional.

Es vergonzoso que se acuse a la pesca recreativa de generar micro plásticos y partículas que hay en el Mar por las líneas de nilón, sencillamente el uso de este argumento pone al autor en la pretensión de incorporarse a los recientes descubrimientos de micro plásticos y microfibras que son causados por los muchos años de no reciclado de los plásticos que hemos echado al mar sin ningún control. Parece que se olvida de las redes de pesca, llamadas fantasma, que se pierden en el fondo y siguen matando peces durante 600 años, hasta su descomposición.

El autor propone que se regule y vigile especialmente a la pesca recreativa, es necesario que la sociedad conozca que la pesca recreativa está regulada en sus capturas y especies a las que se puede dirigir, siempre bajo una autorización administrativa que emiten las comunidades autonómicas.

Es necesario explicar que la pesca recreativa es una actividad de ocio, en contacto con la naturaleza y que además se puede realizar en familia. Es importante conocer que se actúa sobre un recurso que es de todos, por lo tanto, es un derecho que se adquiere mediante la obtención de la licencia de pesca que obliga a cumplir la regulación vigente. Es lamentable que el autor califique que se pesca por diversión matando peces.

Otra cosa es, que se pueda mejorar la regulación de la pesca recreativa, en realidad solo copiando a los países donde la pesca recreativa se enfoca como un recurso económico sostenible y generador de riqueza en la región. En realidad, se podría mejorar muchísimo, las regulaciones de EEUU o Australia son las mejores del mundo ajustando la presión pesquera a los mejores momentos para cada especie y impidiéndola cuando las especies están reproduciéndose.

En nuestra asociación recomendamos esta actitud a nuestros pescadores para que mantengan un comportamiento responsable en sus capturas, “no captures más peces de los que vaya a ser un consumo familiar de los mismos, no regales tus capturas a nadie”.

El número de practicantes se va reduciendo año a año por la dificultad que hay para hacer capturas ya que volver de vacío está a la orden del día.

Cabe decir que hay uno de los tipos de pesca recreativa que el autor califica de “selectiva” que sí que podría tener una regulación específica, nos referimos a la pesca submarina. Este tipo de pesca sí que permite seleccionar los ejemplares y habitualmente se dirige a especies de crecimiento lento, con los efectos que tiene en la reposición de ejemplares pescados, son peces que alcanzan la madurez sexual al cabo de cinco a siete años y los mejores reproductores son los más grandes y tristemente son el objetivo de este tipo de pesca. En este caso la “selectividad” no nos ayuda mucho. Y siguen haciendo concursos donde, legalmente, no hay límite de capturas.

Seguramente es necesario que se hagan estudios sobre los efectos de la pesca recreativa, pero perder de vista la situación global en el Mar en un estudio es simplemente tendencioso y quizás indica que estamos frente a un trabajo con datos no muy buenos y que simplemente busca el eco mediático para satisfacer la vanidad del autor.

Nuestra asociación hace colaboraciones científicas de una forma voluntaria y sin mediar otras compensaciones que el de aportar con nuestra actividad conocimiento a la comunidad científica, entre las entidades con las que estamos colaborado destacan el Instituto Español de Oceanografía, Centro Superior de Investigaciones Científicas, World Wildlife Found,

International Commission for the Conservation of Atlantic Tunas, International Game Fishing Association, Universidad de Cádiz, Universitat de Girona, Institut de Ciencies del Mar, CRAM, Azti Teknalia, entre otros.

En estas colaboraciones, siempre dirigidas por científicos, colaboramos aportando datos de medusas, cetáceos y peces, siempre a requerimiento de la comunidad científica.

Con uno de los coautores de este estudio se hizo una colaboración estadística, pero la interpretación sesgada de los datos en el análisis nos aconsejó dejar de colaborar con el mismo, circunstancia que parece  concurre de nuevo en esta ocasión.

Con este escrito aclaratorio damos por cerrada la discusión del asunto.

 

ASSOCIACIÓ CATALANA PER A UNA PESCA RESPONSABLE

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